miércoles, 19 de agosto de 2009

Cien años de soledad

Gabriel García Márquez
"Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de
recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de 20 casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo".
Así comienza la célebre
novela de García Márquez que vio la luz el 30 de mayo de 1967 en la Editorial Sudamericana de Buenos Aires. Cien años de soledad ha sido traducida a más de 35 idiomas y se calcula que en los 36 años que dura su leyenda se han vendido más de 30 millones de ejemplares. Además de esto, en 1987 le conceden el Premio Nobel de literatura.
Tal vez esta sea la razón que me llevó a realizar el
análisisde esta obra, por su gran magnitud y reconocimiento que tuvo internacionalmente, y por el solo hecho que me "intrigaba" saber cual era su contenido para que halla sido premiada con un Premio Nobel.
Para realizar el análisis de una forma completa, investigue la vida del autor, el contexto sociopolítico en el cual él se encuentra y bajo que
movimiento literario se realizó, para así entender de una mejor manera el significado y objetivo con el cual Márquez escribió su obra. Y luego detenerme en los personajes, el lugar, la historia, el narrador, tiempo, etc.
EL AUTOR:
Gabriel García Márquez nació el 6 de marzo de 1928 en un pueblito de la costa atlántica de
Colombia llamado Aracataca. Fue el mayor de una familia numerosa de doce hermanos, que se podría considerar de clase media: Gabriel Eligio García, su padre, fue uno de los numerosos inmigrantes que, con la "fiebre del banano", llegaron a Aracataca en la primera década del siglo XX. Su madre, Luisa Santiaga Márquez, pertenecía, en cambio a una de las familias eminentes del lugar: era hija del coronel Nicolás Márquez y de Tranquilina Iguarán, que no vieron con buenos ojos los amores de su hija con uno de los "aventureros" de la "hojarasca" (como se llamaba despectivamente a los inmigrantes). Por eso, cuando tras vencer múltiples dificultades, Gabriel Eligio y Luisa Santiaga consiguieron casarse, se alejaron de la familia y se instalaron en Riohacha. Sin embargo, cuando tenía que nacer su primer hijo, viajaron nuevamente a Aracataca para que él naciera allí. Luego de esto Gabriel García Márquez se quedó con sus abuelos hasta que, cuando tenía ocho años, murió Nicolás Márquez, su abuelo, al que él siempre consideró la figura más importante de su vida, (hasta el punto de que, tras su muerte, sentía que nada importante le había sucedido).
Se dice que hubo dos momentos en la vida de Gabriel García Márquez que lo han marcado y que le han servido como "inspiración" para escribir Cien Años de Soledad. Uno fue cuando regreso con su madre a su pueblo natal, luego de ocho años, para vender el caserón sus los abuelos. Fue quizá frente a las ruinas de aquella casa grande y muy triste, donde había vivido los primeros años de su vida con una hermana que comía
tierra, una abuela que adivinaba el porvenir y un abuelo atormentado por la sombra de un hombre al que había tenido que matar en un duelo, fue allí donde sintió tal vez por vez primera la necesidad de dejar constancia poética del mundo de su infancia. Y el otro fue trece años más tarde de aquel viaje, en un día de enero de 1965, mientras conducía su automóvil por una carretera de Ciudad de Méxicoa Acapulco, que sintió toda la soledad de América Latinay comprendió que había llegado el momento de encerrarse con sus fantasmas y fundar Macondo. Desde aquel día, Macondo y las estirpes condenadas a cien años de soledad, comenzaron a tomar cuerpo en su mente. Y por esto García Márquez ha dicho muchas veces: "Es muy difícil encontrar en mis novelas algo que no tenga un anclaje en la realidad". Su realismo es mágico precisamente porque es real.
Este paralelismo que hay entre Cien Años de Soledad y su historia es evidente. Veamos algunos de estos puntos:
Su abuelo, como José Arcadio Buendía, fue uno de los fundadores de Aracataca. En
la novelase nos cuenta que José Arcadio, abandona su pueblo al verse continuamente perseguido por el fantasma de Prudencio Aguilar, al que se vio obligado a matar por un problema de honor. La fundación de Aracataca, tal como Nicolás Márquez se la contaba a su nieto es muy parecida. También su abuelo mató en un duelo a Merardo Pacheco, y como consecuencia del lance se vio obligado a emigrar con su familia, llegando finalmente a Aracataca, el pueblecito donde nueve años más tarde nacería Gabriel García Márquez.
Nicolás Márquez era un sobreviviente de las dos últimas
guerras civiles y, como aquél tenía una larga progenie de "hijos de la guerra", todos de edades parecidas, que se alojaban en su casa cuando estaban de paso por el pueblo y que doña Tranquilina recibía como propios. Como es evidente, Nicolás Márquez es asimismo el modelodel coronel Aureliano Buendía que "promovió treinta y dos guerras y las perdió todas. Tuvo diecisiete hijos varones de diecisietes mujeres distintas, que fueron exterminados en una sola noche. Escapó a catorce atentados, a setenta y tres emboscadas y a un pelotón de fusilamiento".
Úrsula Iguarán se inspira en la abuela Tranquilina, que no sólo presta su apellido a Úrsula, si no que, al igual que el personaje, murió ciega y loca. Tranquilina Iguarán es, efectivamente, el modelo de muchos de los personajes femeninos de García Márquez.
La inmensa y asombrosa casa de los abuelos la reconocemos en las sólidas y tristes mansiones de su mundo narrativo.
El nombre del pueblo imaginario creado por Márquez, Macondo, era en realidad el nombre de una de las muchas fincas bananeras Aracataca.
Los padres de Márquez cuando se casaron fueron a vivir a Riohacha. Luego él hace mención de este pueblo en su novela ya que José Arcadio Buendía y su
mujer, como también su familia, vivían allí hasta antes del remordimiento de la muerte de Prudencio Aguilar.

CONTEXTO SOCIOPOLÍTICO:
Colombia desde su pasado fue sido gobernada con alternancia entre los
grupos políticos liberales y conservadores. Lo que provoco a lo largo de su historia diferentes conflictos, guerras civiles, levantamientos y crisis sociales.
Luego de
la Segunda Guerra Mundial, la época de posguerra fue una de las crisis políticas más severas para Colombia. Tuvo como resultado directo de la profundización de los antagonismos entre los liberales y conservadores. El asesinato de Jorge Eliecer Gaitán, dirigente del Partido Liberal, en Bogotá, 1948, desencadenó un levantamiento nacional en contra del gobierno conservador conocido como el Bogotazo, llevando a una escalofriante y larga oleada de violencia (casi trescientos mil muertos entre 1948 y 1962) que tendrá reflejo en la literatura de García Márquez y de otros escritores, hasta el punto de que la narrativa colombiana de estas décadas ha sido designada como "literatura de la violencia".
REALISMO MÁGICO:
En reiteradas oportunidades se puede demostrar que en Cien Años de Soledad el realismo mágico es una forma de narración que tomo Gabriel para relatar distintas circunstancias.
Esta narración que parte de elementos realistas, se interna en una
descripción pormenorizadora de los hechos, los personajes y la naturaleza de América, en la que "lo real" convive con "lo mágico". De esta conjunción nace el realismo mágico. El realismo mágico surge en uno de los extremos de lo real, y es allí donde se establece y edifica su narración. Ciertos hechos sorprendentes son tomados como naturales.
Los autores de este movimiento eligen los
procedimientos neobarrocos para su expresión literaria, ya que consideran que la desmesura de la realidad (reparar hasta en los detalles más insignificantes) y los acontecimientos de Latinoamérica encajan con precisión en los moldes de la artificiosidad y la parodia. Esta relación es tan estrecha que no existe manera de separar esta temática americana de los literarios.
Distintos ejemplos de realismo mágico en la obra elegida:
El
diálogo entre los vivos y los muertos:
"una noche en que no podía
dormir, Úrsula salió a tomar agua al patio y vio a Prudencio Aguilar junto a la tinaja. Estaba lívido, con una expresión muy triste, tratando de cegar con un tampón de esparto el hueco de su garganta. (...) - Vete al carajo- le grito José Arcadio Buendía-. Cuantas veces regreses volveré a matarte. (...) Una noche en que lo encontró lavándose las heridas en su propio cuarto, José Arcadio Buendía no pudo resistir más. – Esta bien, Prudencio – le dijo-. Nos iremos de este pueblo, lo más lejos que podamos, y no regresaremos jamás. Ahora vete tranquilo".
"Pero en realidad, la única
persona con la que él podía tener contacto desde hacía mucho tiempo era Prudencio Aguilar....Prudencio iba dos veces al día a conversar con él.....era prudencio Aguilar quien lo limpiaba, le daba de comer y le llevaba noticias....".6
La cruz:
" El miércoles de ceniza, antes de que volvieran a dispararse en el litoral, Amaranta consiguió que se pusieran ropas dominicales y la acompañara a la
iglesia. Más divertidos que piadosos, se dejaron conducir hasta el comulgatorio, donde el padre Antonio Isabel les puso en la frente la cruz de ceniza. De regreso a casa, cuando el menor quiso limpiarse la frente, descubrió que la mancha era indeleble, y que lo eran también la de sus hermanos. Probaron con agua y jabón, con tierra y estropajo, y por último con piedra pómez y lejía, y no consiguieron borrarse la cruz. En cambio, Amaranta y los demás que fueron a misa se la quitaron sin dificultad".
Cuando Remedios, la bella, desparecía volando con una sabana:
"Fernanda sintió que un delicado viento de luz le arrancó las sábanas de las manos y las desplegó en toda su amplitud. Amaranta sintió un temblor misterioso en los encajes de sus pollerines y trató de agarrarse de la sábana para no caer, en el instante en que Remedios, la bella, empezaba a elevarse. Úrsula, ya casi ciega, fue la única que tuvo serenidad para identificar la naturaleza de aquel viento irreparable, y dejó las sábanas a merced de la luz, viendo a Remedios, la bella, que le decía adiós con la mano...".7
Cuando hubo en Macondo un diluvio que duro más de cuatro años:
"Llovió cuatro años, once meses y dos días".7
La peste del insomnio con la cual los que se enferman dejan de dormir y olvidad el nombre de las cosas, personas y de su propia
identidad.
Cuando José Arcadio Buendía enloquece por el recuerdo de todos los que habían muertos, y sus familiares lo dejaron atado a un castaño.
Cuando el padre Nicanor, por efecto del chocolate humeante, y como demostración del infinito
poder de Dios, se eleva doce centímetros del suelo, y además lo va demostrando públicamente por las casas.
La cantidad de años que vivió uno de sus personajes, Úrsula:
"La última vez que le habían ayudado a sacar la cuenta de su edad, por los tiempos de la compañía bananera, la había calculado entre ciento quince y los ciento veintidós años". 7
La lluvia de flores:
"Poco después cuando el carpintero tomaba las medidas para el ataúd, vieron a través de la ventana que estaba cayendo una llovizna de minúsculas flores amarillas".7
Cuando nace el último miembro de la familia con cola de cerdo:
"Sólo cuando lo voltearon boca abajo se dieron cuenta de que tenía algo más que el resto de los hombres, y se inclinaron para examinarlo. Era una cola de cerdo". 7
Cuando el último integrante de la familia Buendía lo comen las hormigas:
" Y entonces vio al niño. Era un pellejo hinchado y reseco, que todas las hormigas del mundo iban arrastrando trabajosamente hacia sus madrigueras por el sendero de piedras del jardín". 7
RECURSOS ESTÉTICOS:
Uno de los
recursos estilísticos mas usado por García Márquez en esta obra es la hipérbole o la exageración. Haciendo una mezcla entre lo fantástico y lo real utilizando a la hipérbole como nexo de un modo tan perfecto que ya nadie sabe donde están las fronteras de uno y el otro. Es el arte hiperbólico y distorsionado lo que hacen de Macondo un lugar fantástico, donde no cabe destruir la envoltura de su encantamiento y contar su historia así.
En Macondo no se puede distinguir entre la realidad y la irrealidad, Macondo es un territorio mágico, donde cualquier cosa puede pasar por otra. Lo maravilloso convive con lo cotidiano y a través de un
lenguaje evocador y preciso, es posible hacer vivir lo inverosímil. La construcción imaginaria tiene sus raíces profundas en la realidad americana.
Algunas hipérboles y exageraciones en Cien Años de Soledad:
Rasgos con los cuales se define a José Arcadio Buendía:
"conservaba su
fuerza descomunal, que le permitía derribar un caballo agarrándolo por las orejas", "no supo en qué momento se le subió a las manos la fuerza juvenil con que derribaba un caballo", "necesitaron diez hombres para tumbarlo, catorce para amarrarlo, veinte para arrastrarlo hasta el castaño del patio".
Respecto al Coronel Arcadio Buendía:
"promovió treinta y dos guerras y las perdió todas. Tuvo diecisiete hijos varones de diecisietes mujeres distintas, que fueron exterminados en una sola noche. Escapó a catorce atentados, a setenta y tres emboscadas y a un pelotón de fusilamiento", "Se disparó un solo tiro de pistola en el pecho y el proyectil le salió por la espalda sin lastimar ningún centro vital".8
Cuando José Arcadio Buendía manda a través de un mensajero su descubrimiento:
"...al cuidado de un mensajero que atravesó la sierra, se extravió en pantanos desmesurados, remontó ríos tormentosos y estuvo a punto de perecer bajo el azote de las fieras, la desesperación y la peste, antes de conseguir una ruta de enlace con las mulas del correo". 8
En cuanto a Melaquídes:
"Sobrevivió a la pelagra en Persia, al escorbuto en el archipiélago de Malasia, a la lepra en Alejandría, al beriberi en el
Japón, a la peste bubónica en Madagascar, al terremoto de Sicilia y a un naufragio multitudinario en el estrecho de Magallanes". 8
SÍNTESIS DEL ARGUMENTO:
La historia transcurre en un pueblo llamado Macondo, el cuál fue fundado por José Arcadio Buendía debido a que éste se marchó de Riohacha junto a su esposa, Úrsula Iguarán, por haber matado de duelo a un hombre. Ellos se habían casado a pesar de ser primos, un precedente indicaba que de un
matrimonio en el cual hubieran vínculos familiares podía nacer un hijo con cola de cerdo, pero por suerte eso no ocurrió. Tuvieron tres hijos, y así empieza la historia de la familia Buendía, que es la primera generación que comienza por describir Márquez.
Luego aparece un personaje llamado Melaquíades, un gitano de múltiples conocimientos intelectuales, y que afirmaba poseer las claves de Nostradamus, razón por la cual le deja escrito a José Arcadio un pergamino, el mismo pasa de por las seis generaciones sin haber sido podido descifrar.
Solamente el último Aureliano, luego de que se cumpliera el
mito de que el hijo de familiares nacería con cola de cerdo y se lo comieran las hormigas, pudo revelar las claves con que estaba escrito aquel pergamino. Éste contenía nada menos que la historia de la familia ordenada en tiempo y espacio, pero escrita cien años antes.
NARRADOR:
Al comenzar a leer el
libro nos damos cuenta, con la primera frase que es un narrador omnisciente, es decir, exterior e invisible con relación al mundo a lo mundo narrado.
"Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que el padre lo llevo haber el hielo".
Se puede apreciar que el narrador se encuentra fuera de la historia, es importante recordar que el narrador omnisciente sabe el pasado, presente y futuro de los personajes y de la historia. Pero también éste desaparece y da paso a los diálogos de los personajes.
Si bien a lo largo de toda la novela podemos afirmar que el tipo de narrador es el omnisciente, como ya de dijo, en la última frase de Cien Años de Soledad, se ve lo contrario, ya que se cambia el narrador.
"Sin embargo, antes de llegar al verso final ya había comprendido que no saldría jamás de ese cuarto, pues estaba previsto que la ciudad de los espejos (o espejismos) seria arrasada por el viento y desterrada de
la memoria de los hombres y en el instante en que Aureliano Babilonia acaba de descifrar los pergaminos y todo lo escrito en ellos era irrepetible desde siempre y para siempre, porque las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra".9
En este momento el narrador situado afuera de la historia pasa a ser un personaje a vivir dentro de la historia.
LUGAR:
La historia transcurre en Macondo, un pueblo creado e imaginado por Gabriel García Márquez. Es aquí donde suceden los hechos que si bien se apoyan de hechos reales se transforma en ideal por la fantasía del autor, donde todo es posible: seres más que centenarios, lluvias que duran más de cuatro años, apariciones y diálogos con muertos, alfombra que vuelan, etc.
En sus comienzos, Macondo, era un "mundo ideal", un paraíso.
"Macondo era entonces una aldea de veintes casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos".
"En pocos años, Macondo fue la aldea más ordenada y laboriosa que cualquiera de las conocidas hasta entonces por sus 300 habitantes. Era de verdad una aldea feliz, donde nadie era mayor de treinta años y donde nadie había muerto". 10
Pero en el transcurso de la historia este mundo de realidades mágicas se ve afectado cuando entra "el mal" en Macondo, las guerras civiles, la fiebre del banano, la llegada de gente de distintos lugares a raíz de
la empresa bananera, el odio político, pobreza, las matanzas, las sequías, la llegada del ferrocarril, lo que solo trae desgracias y muertes. Así, lo imaginario y lo real se enlazan con la historia de Colombia y con los males que afecta a toda Latinoamérica. Y terminando con el exterminio total de la aldea Macondo.
"Macondo estaba en ruinas. En los pantanos de las calles quedaban muebles despedazados, esqueletos de
animales cubiertos de liros colorados, últimos recuerdos de las hordas de advenedizos que se fugaron de Macondo tan atolondradamente como habían llegado". 10
"Macondo era ya un pavoroso remolino de polvo y escombros ...". 10
TIEMPO:
Pero en realidad el tiempo de la novela no es sucesivo, cíclico o cronológico, sino cerrado. Se pueden ver distintos rasgos o
características en ésta novela:
Constantes saltos del presente al pasado y repentinamente al futuro.
"José Arcadio Buendía quien decidió por esos años que en las calles del pueblo se sembrarán almendros en vez de acacias, y quien descubrió sin revelarlos nunca los
métodos para hacerlos eternos. Muchos años después cuando Macondo fue un campamento de casas de madera y techos de cinc, todavía perduraban en las calles más antiguas los almendros rotos y polvorientos, aunque nadie sabía entonces quien los había sembrado". -El hombre de Rebeca Buendía el único que tuvo siempre y llevo con dignidad hasta la muerte". 10
"Aureliano apareció vestido de terciopelo negro entre Amaranta y Rebeca tenía la languidez y la misma mirada clarividente que había detener años más tarde frente al pelotón de fusilamiento". 11
"Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en la que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces...".
Es circular, porque hay varios hechos que se repiten cada cierto tiempo. Los mismos nombres, las mismas características de los personajes se heredan de generación en generación, y los hechos son similares hasta el fin de la novela.
"El hijo de Pilar Ternera fue llevado a casa de sus abuelos a las dos semanas de nacido. Ursula lo admitió de mala gana, vencida una vez más por la terquedad de su marido que no pudo tolerar la idea de que un retoño de su
sangre quedara navegando en la deriva, pero impuso la condición de que se ocultara al niño su verdadera identidad. Aunque recibió el nombre de José Arcadio, terminaron por llamarlo simplemente Arcadio para evitar confusiones".11
"Cuando nació el hijo de Aureliano y Pilar Ternera y fue llevada a la casa y bautizado en ceremonia íntima con el nombre de Aureliano José..". 11
"Que la historia de la familia era un engranaje de repeticiones irreparables, una rueda giratoria que hubiera seguido dando vueltas hasta la eternidad de no haber sido por el desgaste progresivo e irremediable del eje". 11
Es lineal porque toda la vida de estos personajes estaba narrada en unos pergaminos escritos por uno de los personajes:
"...radicaba en que Melquíades no había ordenado los hechos en el tiempo convencional de los hombres, sino que concentró un siglo de episodios cotidianos, de modo que todos coexistieran en un instante." 11
PERSONAJES:
En ésta novela aparecen muchos personajes, casi todos con relación familiar, y con nombres repetitivos. A continuación haré una descripción de los más destacados o importantes bajo mi criterio.
José Arcadio Buendía: es el fundador de Macondo y el primero de la estirpe. Es un hombre con una fuerza descomunal, emprendedor, soñador, obsesivo y con mucha imaginación, que siempre estaba probando
inventos nuevos y haciendo cosas para mejorar la comunidad. Pero con el correr de los años se fue convirtiendo en un holgazán, descuidado en el vestir, con una barba salvaje.
"José Arcadio Buendía, que era el hombre más emprendedor que se vería jamás en la aldea ...". 11
"José Arcadio Buendía se convirtió en un hombre de aspecto de holgazán, descuidado en el vestir, con una barba salvaje que Ursula lograba cuadrar a duras penas con un cuchillo de cocina". 12
" Pero poco a poco lo fue abandonando a su soledad, porque cada vez se les hacía más difícil
la comunicación. Estaba perdiendo la vista y el oído, parecía confundir a los interlocutores con personas que conoció en épocas remotas de la humanidad, y contestaba a las preguntas con un batiburillo de idiomas".
El recuerdo de los muertos lo atormentaba, lo que hizo que de alguna manera se enloqueciera, razón por la cual lo dejan atado a un castaño. Luego de un tiempo fallece.
"Esa noche, Pietro Crespi lo encontró en el corredor, llorando con el llantito sin gracias de los viejos, llorando por Prudencio Aguilar, por Melaquídes, por los padres de Rebeca, por su papá y su mamá, por todos los que podía recordar y que entonces estaban solos en al muerte". 12
"Entonces agarró la tranca de una puerta y con la violencia salvaje de su fuerza descomunal destrozó hasta convertirlos en polvo los aparatos de alquimia...". 12
"Cuando llegaron Úrsula y Amaranta todavía estaba atado de pies y manos al tronco del castaño, empapado de lluvia y en un
estado de inconciencia total. Le hablaron, y él las miró sin reconocerlas y les dijo algo incomprensible". 12
Úrsula Iguarán: es la madre y el eje de la familia Buendía, por lo cual es la esposa y a la vez la prima de José Arcadio Buendía. La describen como laboriosa, autoritaria, dedicada, activa, menuda, severa, incrédula, espontánea, bella, libre, intuitiva por lo que su temperamento tenia enfrentamiento con su marido, aunque siempre cedía a las elocuencias de su marido.
"La laboriosa de Úrsula andaba a la par con la de su marido. Activa, menuda severa, aquella mujer de nervios inquebrantables, a quien en ningún momento se la oyó cantar, parecía estar en todas partes desde el amanecer hasta muy entrada la noche, siempre perseguida por el suave susurro de sus pollerínes de olán. Gracias a ella, los pisos de tierra golpeada, los rústicos muebles de madera construidos por ellos mismos estaban siempre limpios, y los viejos arcones donde se guardaba la ropa exhalaban un tibio olor de albahaca". 12
Este personaje está presente en casi toda la obra, ya que al fallecer tiene como ciento veinte años. Sus últimos años lo paso prácticamente postrada en una cama y ciega.
"Amaneció muerta el jueves santo. La última vez que le habían ayudado a sacar la cuenta de su edad, por los tiempos de la compañía bananera, la había calculado entre ciento quince y los ciento veintidós años". 12
Amaranta Buendía:es la única hija mujer de José Arcadio y úrsula, era una mujer sin prejuicios, alegre, moderna y cruel.
" Un jueves de enero, a las doce de la madrugada, nació Amaranta. Antes de que nadie entrara al cuarto, Úrsula la examinó minuciosamente. Era liviana y acuosa como una lagartija, pero todas sus partes eran humanas". 12
Rebeca Montiel: es la hija adoptiva de Úrsula y José Arcadio. Llega a Macondo procedente de Manuare y tare con ella la peste del insomnio. Come tierra y cal cuando esta desesperada. Se enamorada del refinamiento y la buena
educación de Pietro Crespi. Pero se entrega a la pasión de José Arcadio hasta convertirse en su esposa.
"El domingo, en efecto llega Rebeca. No tenia más de once años. Había hecho el penoso viaje desde Manaure con unos traficantes de pieles que recibieron el encargo de entregarla junto con una
carta en la casa de José Arcadio Buendía, pero que no pudieron explicar con precisión quién era la persona que les había pedido el favor".
José Arcadio: es el primer hijo de la familia Buendía. Se desarrolla a temprana edad, tenía la cabeza cuadrada, el pelo hirsuto y el
carácter voluntarioso de su padre.
"Tenía la cabeza cuadrada, el pelo hirsuto y el carácter voluntarioso de su padre. Aunque llevaba el mismo impulso de crecimiento y fortaleza
física, ya desde entonces era evidente que carecía de imaginación".13
Empezó a mantener relaciones sexuales con Pilar Ternera, una mujer que se dedicaba a leer las
cartas, que no tardó en quedarse embarazada.Pero cuando llegaron los gitanos, José Arcadio vio a una joven gitana de la cual se enamoró rápidamente. Al día siguiente este se había fugado con los gitanos y la chica. Regreso tras varios años, todo tatuado y luego de dar la vuelta al mundo. Posteriormente se casa con Rebeca.
Aureliano: es el segundo hijo de José Arcadio Buendía y Úrsula Iguarán. El coronel Aureliano Buendía es el primero de los nacidos en Macondo y en el se combinan la pasión por
la ciencia y por las armas. Silencioso y solitario.
Se caso con Remedios Moscote, pero al poco tiempo de esto ella muere por equivocación envenenada. Tras este hecho Aureliano sige un vículo con el padre de ella, el corregidor, quien le dide que intervenga en unas elecciones que se realizaron en el pueblo. Fue ahí cuando se dio cuenta del
fraude electoral que realizaron los conservadores, y luego de diferentes acontecimientos se convirtió en Coronel. Participo de numerosos levantamientos y guerras, pero se vio condenado a la soledad.
"Aureliano, es el primer ser humano que nació en Macondo, iba a cumplir seis año en marzo. Era silencioso y retraído". 13
" La muerte de Remedios no le produjo la conmoción que temía. Fue más bien un sordo sentimiento de rabia que paulatinamente se disolvió en una frustración solitaria y pasiva, semejante a la que experimentó en los tiempos en que estaba restringido a vivir sin mujer". 13
Un rasgo que se presenta del Coronel es una especie de intuición o predicción que tiene sobre los hechos, esto se pueden ver de forma muy clara en dos episodios:
"...un día en que el pequeño Aureliano, a la edad de trece años, entró a la cocina en el momento en que ella retiraba del fogón y ponía en la mesa una olla de caldo hirviendo. El niño, perplejo en la puerta, dijo: <> La olla estaba bien puesta en el centro de la mesa, pero tan pronto como el niño hizo el anuncio, inició un movimiento irrevocable hacia el borde, como impulsada por un dinamismo interior, y se desplazo en el suelo".
"El Coronel Arcadio Buendía disponía entonces de tiempo para enviar cada dos semanas un
informe pormenorizador a Macondo.....le escribió a Úrsula: Cuiden mucho a papá porque se va a morir. Úrsula se alarmó. , dijo".14
José Arcadio fue asesinado por unos
niños, estos lo ahogaron.
Melquíades: es un extraño personaje, que llegó varias veces al pueblo con grandes invenciones, como la lupa, el imán, la alquimia, la brújula, la dentadura postiza, el hielo, etc. Era un hombre honrado, inteligente, con una inmensa sabiduría, misterioso y triste al cual le gustaba realizar largos
viajespor el mundo. Usaba un sombrero grande y negro. Ayuda a José Arcadio Buendía a construir su laboratorio, siendo un gran amigo y maestro para él.
Este gitano alquimista genera la intriga fundamental de la novela: los pergaminos. Éstos son
tratados de descifrar por varios de los miembros de la familia Buendía, pero solamente el último Aureliano pudo leer y entender su contenido.
"Era un fugitivo de cuantas plagas y catástrofes habían flagelado al
género humano. Sobrevivió a la pelagra en Persia, al escorbuto en el archipiélago de Malasia, a la lepra en Alejandría, al beriberi en el Japón, a la peste bubónica en Madagascar, al terremoto de Sicilia y a un naufragio multitudinario en el estrecho de Magallanes. Aquel ser prodigioso que decía poseer las claves de Nostradamus, era un hombre lúgubre, envuelto en un aura triste, con una mirada asiática que parecía conocer el otro lado de las cosas". 14
CONCLUSIÓN:
" y que todo lo escrito en ellos era irrepetible desde siempre y para siempre, porque las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra". 14
Con esta frase Gabriel García Márquez termina su obra, y bajo mi opinión ésta le otorga un significado final muy especial, recalcando el sentido de la obra ya mencionado en todo el
desarrollo del libro.
Cien años de Soledad es la historia de un pueblo y de una familia ficticia, pero que es una representación de la realidad en la que vivimos, de nuestra
sociedad y de cada uno de nosotros, a pesar de que fue escrita ya hace 37 años, su vigencia es notoria. Ya que en esta obra se pueden ver todos las modificaciones que se producen a raíz del odio político, las guerras civiles, los intereses económicos, las matanzas, la pobreza, la desesperanza, el conformismo, la llegada de inmigrantes, e innumerables cosas más. Y, si bien el autor describe hechos mágicos o fantásticos que no suceden en la vida realidad, hoy en día pasamos en alto o tomamos como "normal" hechos que no deben ser parte de nuestras vidas, como el numerosos de desocupados, los robos, los asesinatos, las crisis sociales, los secuestros....
Gabriel García Márquez nos llama a cada uno de nosotros a reflexionar, a pensar realmente en que queremos ser, en que debemos aprovechar la oportunidad que tenemos en esta tierra, porque ésta es única e irrepetible. Y que depende solamente de nosotros nuestro futuro, si queremos vivir felices o en soledad.
BIBLIOGRAFÍA:
García Márquez; "Cien años de soledad", Editorial Sudamericana, 1967
Loprete, Carlos Alberto; "Literatura Hispoamericana y
Argentina", 1975
Bracaccini, Graciela; Calero, Silvia; " Literatura Argentina e Hispoamericana", Editorial Santillana, 1994
"Enciclopedia
Microsoft Encarta", Microsoft, 1998
Internet:
Entrevista con García Márquez publicada por el periódico español "El Mundo"; Biografía de Gabriel García Márquez de: "Solo Literatura"
Ver también

viernes, 14 de agosto de 2009

Qué hacer frente a un desastre digital

Si el disco rígido dejó de funcionar, si borramos sin querer fotos y videos o si no es posible acceder a Windows después de un corte de luz, hay varias herramientas y precauciones para poner en juego y recuperar en poco tiempo los archivos perdidos
Una catástrofe. Uno cree que es algo que les pasa sólo a los otros: un disco rígido que no responde, una tarjeta de memoria que se declara vacía, y un mundo de información almacenado allí que, simplemente, no está más, sin importar si es algo trivial o el trabajo al que le dedicamos un semestre.
Por suerte, decir que nuestros archivos no están más es una verdad a medias. En muchas ocasiones es posible recuperar esa información sin mayores complicaciones. Pero no siempre, así que lo mejor es prevenir con un backup periódico para tener esos datos resguardados. El suplemento publicó una guía para hacer copias de seguridad el 27 de marzo último (
www.lanacion.com.ar/1112461 ).
Los desastres, por supuesto, tienden a suceder un minuto antes de que uno haga ese backup, o de que se dispare la rutina automática de copiado de archivos. Así que todo puede fallar. Si es el caso, hay que evitar el pánico y, sobre todo, no tocar nada.
La crisis más común es la generada por el usuario. Un dedo en el botón equivocado y las fotos de las vacaciones se transforman en un simple recuerdo: la cámara de fotos nos felicita por borrarlas y nos informa que la tarjeta de memoria está vacía.
Lo primero que hay que hacer es no seguir sacando fotos, porque esas imágenes siguen, en rigor, en la tarjeta. Sólo que ocultas. Esto se debe a la manera en que las computadoras eliminan los ficheros. Al borrar un archivo, simplemente se marca el lugar como vacío, pero los bits siguen allí, siempre y cuando un nuevo archivo no requiera ese lugar.
Así que lo que se necesita, ante una eliminación errónea de un archivo, es un programa que se tome el trabajo de revisar el disco o la tarjeta de memoria de punta a punta, revisando los lugares marcados como vacíos en busca de fotos, documentos o canciones.
Por eso es crucial, ante el borrado accidental, no seguir usando esa memoria, porque con el uso aumenta la probabilidad de que se guarde un archivo en el lugar marcado como vacío y se destruya la información que estaba allí.
Entre las aplicaciones gratis que permiten recuperar archivos borrados están
Recuva ( www.recuva.com ), Disk Digger ( dmitrybrant.com/diskdigger ),
Para Linux, están Foremost ( foremost.sourceforge.net ) y Ext3grep ( code.google.com/p/ext3grep ). Para OS X, existen Stellar Phoenix Macintosh Data Recovery ( www.macintosh-data-recovery.com ) y VirtualLab ( www.binarybiz.com/vlab/mac.html ), ambas pagas.


Trabajan con discos rígidos y memorias flash (pendrives, tarjetas de una cámara o celular, etcétera). Dependiendo del tipo de archivo, su tamaño y el soporte físico, la aplicación listará los archivos encontrados y hará una evaluación sobre la probabilidad de recuperar correctamente todos los datos, o una parte de ellos. Es recomendable definir un directorio en otro disco o memoria para copiar los archivos recuperados. También hay que tener en cuenta que algunas aplicaciones tienen más éxito que otras con determinados archivos borrados, por eso es posible que haya que probar con más de un programa, y puede ser un proceso lento.

Si el problema está en un CD o DVD que se rayó se puede probar con los freeware CD Recovery Toolbox ( www.oemailrecovery.com/cd_recovery.html ), Copy Cat ( www.vcsoftwares.com/cc.html ), CD Recovery ( www.prvsoft.com/cd-recovery.html ) o Unstoppable Copier ( www.roadkil.net/program.php?ProgramID=29 ), que intentarán leer las zonas buenas del disco para copiar los datos almacenados allí. Acceso denegado

Un corte de luz o una PC que se reinicia inesperadamente, y nos encontramos con que no podemos entrar a nuestra cuenta de Windows. Aunque una cuenta con permisos de administrador nos puede dejar acceder a los archivos almacenados en las carpetas, hay una manera de crear una nueva clave. Pero requiere actuar ahora , antes de que ocurra el accidente, creando un disco de restablecimiento de contraseña. El asistente que guía en su elaboración se activa en Inicio >Panel de Control >Cuentas de usuario . Una vez creado, hay que guardar el CD en un lugar seguro. Si alguna vez Windows nos niega el acceso, podremos usar el disco en la pantalla de bienvenida.
Por supuesto, también es posible llevar el disco a otra PC para acceder a la información almacenada allí, o usar un Linux sin instalarlo para tener disponibles los datos del disco; se requiere una versión LiveCD (Ubuntu,
www.ubuntu.com , ofrece una), que se usa desde un CD y no afecta al rígido.

Si accedemos a Windows, pero nos encontramos con que un archivo figura en uso aunque no lo esté, hay que apelar a Unlocker ( ccollomb.free.fr/unlocker ) para desbloquearlo.
El problema mayor está con los archivos cifrados usando la herramienta presente en Windows XP Professional y Vista Business, Enterprise y Ultimate. Con ella es posible encriptar archivos y carpetas desde su menú contextual y eligiendo Propiedades >botón Avanzados >Cifrar contenidos para proteger datos.
La primera vez que se haga el sistema creará una firma digital única, asociada al usuario de ese equipo. Sin ese certificado no es posible acceder a los datos. Así que es conveniente crear una copia de seguridad de esa firma digital: se debe correr el comando certmgr.msc (en Inicio >Ejecutar en XP, o Inicio >Buscar en Vista), luego ir a la entrada Personal >Certificados , seleccionar el certificado que fue creado cuando se encriptó un archivo por primera vez, y elegir la opción Acción >Todas las tareas >Exportar . Más tarde será posible importar esos certificados en otro Windows para tener acceso a los datos cifrados. Fallas de disco

Si lo que deja de funcionar es el objeto físico en sí, sea un rígido, un pendrive o un disco de estado sólido, habrá que apelar a los expertos.
Ricardo Pons, el fundador de CompExcell (
www.compexcell.com.ar ), lleva más de veinte años buceando en los discos rígidos para recuperar información perdida. "Son muchas las razones por las que puede fallar un disco, y dependiendo qué sea varía lo que se podrá recuperar -explica-. Un rígido es una enorme conjunción de tecnologías muy avanzadas y delicadas. A esto hay que sumar que todos los fabricantes buscan ofrecer mayor capacidad y velocidad a menor costo, por lo que la calidad se resiente. El problema puede estar originado en un componente que dejó de funcionar, o lo hace fuera de la tolerancia admitida, y por eso el disco deja de comunicarse con el exterior; puede haber una degradación magnética de los platos donde se almacenan los datos; una falla en las cabezas lectoras; un problema eléctrico de alimentación, o electrónico, en la transferencia de los datos, o un mal diseño que hace que los diferentes elementos del disco dejen de estar apareados, algo similar a la alineación de las ruedas en un auto, lo que hace que el rígido no funcione correctamente. Y también están las fallas que introducen los humanos, claro, que son las más difíciles de solucionar."

Son componentes muy delicados: las cabezas que leen y escriben datos en un rígido flotan a 3 millonésimas de centímetro de la superficie de los platos. Un pelo, una mota de polvo y el disco se daña. En CompExcell, por ejemplo, tienen un cuarto limpio de grado 100; es decir, que tiene menos de 100 partículas por cada pie cúbico de aire, similar a la atmósfera presente en las fábricas de discos y microchips.
"Lo más importante ante una crisis en la que un disco deja de funcionar es tener prudencia, y dejar de trabajar sobre él de inmediato -afirma Pons-. Si se va a usar una aplicación de rescate de datos debe hacerlo alguien con experiencia; muchas veces se deja la aplicación analizando al disco por horas y horas, y eso daña más el rígido, lo que reduce la probabilidad de recuperar la información. Y sobre todo hay que tener conciencia de que más allá del fabricante o el modelo, la información almacenada en un disco es frágil. Siempre hay que hacer copias de seguridad."


Ricardo Sametband

miércoles, 12 de agosto de 2009

Una entrevista a Manuel Puig

En 1973, Felisa Pinto le propuso a Manuel Puig protagonizar el piloto de un programa de entrevistas que tenía como objetivo difundir la obra de diferentes autores por boca de ellos mismos. Coincidiendo con la aparición de The Buenos Aires Affair y el comienzo del rodaje de Boquitas pintadas, Puig aceptó muerto de miedo aparecer en cámara. Lo que sigue son las respuestas que dio a la voz en off que lo entrevistaba. Y como yapa, la aparición de Leopoldo Torre Nilsson.


Identikit (1973). Programa de Felisa Pinto y Armando Sánchez (inédito), dirigido por César Paternostro

Manuel Puig, ¿por qué el nombre de su primera novela: La traición de Rita Hayworth?
–Yo voy a las pedir disculpas y voy a leer la respuesta. Porque creo que justamente una de las causas por las que escribo es que no tengo ninguna de facilidad de palabra. Sabiendo que me iba a resultar imposible reducir a unas pocas palabras el significado de la novela, le pedí permiso al director y me traje escrita la respuesta: “Entonces, ¿por qué La traición de Rita Hayworth? La novela cuenta la historia de una familia de clase media que vive en un pueblo de La Pampa en los años ‘40. El paisaje de La Pampa, que en realidad es la ausencia de todo paisaje, resulta una pantalla en blanco donde cada uno proyecta las fantasías que quiere. Ahí un chico que no puede aceptar la realidad por sentirla hostil cambia los términos y toma como realidad a la ficción, ya sea la ficción del cine o la que le dicta su propia imaginación. En esa pantalla suya, la bondad es siempre premiada y la gente buena es hermosa. Hasta que Rita Hayworth en Sangre y arena prueba ser hermosa, la más hermosa tal vez, pero también pérfida. Y ahí comienza el drama, que del sueño pasa a la más cruda realidad”.
Su segundo libro, Boquitas pintadas, ¿por qué ese título?
–Este título está sacado de esa canción de Gardel que dice “Deliciosas criaturas perfumadas, quiero el beso de sus boquitas pintadas”. La acción de esta novela transcurre entre 1935 y el presente, y yo sentía que esos personajes, también de un pueblo en La Pampa, estaban inmersos en una atmósfera gardeliana. Personajes que creían en las letras de los tangos, sin atreverse a vivir como en un tango.
En 1973 aparece su tercera novela: The Buenos Aires Affair. ¿Por qué ese título?
–Esta novela, a diferencia de las dos anteriores que son historias de pueblo chico, se desarrolla en Buenos Aires. Es la historia de un crimen, oculto durante años, que finalmente se descubre y se paga. Ante el criminal se encuentra la protagonista en la misma situación que ha visto presentarse en tantas películas. La novela cuenta todo el dolor de pasar de espectadora a protagonista. Por eso su historia tiene título de película policial hollywoodense. Y cada capítulo está encabezado por una escena de película, una de esas películas admiradas por la protagonista, en las que ya vagamente está prefigurado su destino.
¿Por qué Rita Hayworth está tan presente en su obra?
–Creo que para mí una danza de Rita Hayworth significa, expresa la alegría de tener un cuerpo. Expresa el triunfo de la vida sobre la muerte, el triunfo de la sexualidad vivida sin culpa, vivida con toda la alegría que el mundo ha ido olvidando a través de siglos de represión.
La larga historia de un corto
Por Felisa Pinto
Con la presentación del libro Querida Familia:, una compilación de 172 cartas europeas de Manuel Puig a su familia entre los años ‘56 y ‘62, realizada por Graciela Goldchluk para la editorial Entropía, comenzó un ciclo de homenajes en el Centro Cultural Borges, que continuará hasta fin de mes, para conmemorar el decimoquinto aniversario de la muerte del escritor, ocurrida en una clínica de Cuernavaca, cerca de su casa, en la calle Orquídea, su última morada. Mesas redondas con escritores, intelectuales y amigos, coordinadas por Patricio Lóizaga y la proyección de un documental, Puig, 95% de humedad, de Mausi Martínez, y la de los films Boquitas pintadas, Pubis angelical y El beso de la mujer araña completan el programa.
Ya en la Feria del Libro de este año se habían realizado interesantes homenajes diversos y, entre ellos, uno del cual soy autora. Se trata de un corto (cortísimo) filmado en 16 milímetros blanco y negro, en 1973. Está basado en una idea y guión original míos y puesta en pantalla por Armando Sánchez, dirigido por César Paternosto. El corto era en realidad un piloto que imaginamos para televisión y bautizamos Identikit, cuyo primer programa sería una entrevista a Manuel Puig, antes que se fuera del país. Y coincidiendo con el inmenso éxito de su obra y el comienzo de la filmación de Boquitas pintadas, dirigida por Leopoldo Torre Nilsson, en esos días.
Yo había conocido a Manuel tiempo atrás y, coup de foudre mediante y mutuo, inmediatamente después de la primera edición de La traición de Rita Hayworth, publicada por Jorge Alvarez en su editorial y librería de la calle Talcahuano al 400, rincón favorito de los jóvenes intelectuales y de la vanguardia porteña. Sus principales referentes, para mí, en ese grupo eran Piri Lugones y Carlos Peralta, quienes me presentaron a Manuel. Yo era periodista entonces de Primera Plana, revista que blandía en esos días la bandera de la nueva narrativa latinoamericana, venerando a García Márquez, Vargas Llosa, los cubanos Lezama Lima y Vigilio Piñera. Además de Marechal, entre nosotros. Ese fervor fue extensivo a Puig, años después, cuando descubrieron que les parecía audaz y nueva su escritura “de folletín”, absolutamente inédita. Para ese entonces, mi amistad y complicidad intelectual con Manuel había alcanzado picos de euforia creativa, así habláramos de literatura, cine, ópera o moda. Los tiempos dedicados a gozar de todos sus puntos de vista eran propicios para mí. Fue entonces que, en esa atmósfera y contexto, tuve la audacia de inventar un programa de media hora, que fuera “culto o de culto” en blanco y negro, para que algún canal comprara la idea de transmitir algo que difundiera la cultura a través de las obras de un autor y sus conceptos emitidos por él mismo, como protagonista y actor, sin mostrar al reportero o periodista y contestando en profundidad preguntas sobre su hacer. Algo que Manuel aprobó con entusiasmo no bien vio mis guiones borroneados en lápiz sobre bloc cuadriculado. Lo que más aplaudió, sin embargo, fue la idea de llamar al ídolo del radioteatro Oscar Casco, para que con su tono de galán de folletín de antes hiciera la voz en off. En cuanto a Manuel, su participación en vivo y en directo para la filmación ofreció una resistencia tenaz hasta que lo convencí, luchando con su timidez empedernida. “No soy amigo de las cámaras y no doy bien con las luces.” O: “Mi voz es horrible”. O: “En todo caso lo haré si leo el texto en cámara”, decía. Hasta que Identikit finalmente se hizo, justo antes de que Babsy Torre Nilsson empezara el rodaje de Boquitas pintadas, como él mismo lo cuenta en el corto, explicando su alegría de filmar un guión conjunto con Manuel, “un hombre de cine”. Sin mencionar que el propio Puig le había agregado una mínima parte que no existe en el libro original. Era una escena corta destinada a favorecer la aparición de Mecha Ortiz, su actriz argentina favorita, haciendo de adivina que lee en la bola de cristal la muerte segura al protagonista Juan Carlos, metido en la piel de Alfredo Alcón. Identikit reúne, además de las entrevistas a Puig y a Torre Nilsson, flashes de escenas de Rita Hayworth en las películas Gilda y Sangre y arena, en tomas que hacían delirar a Manuel y que imitaba a la perfección para todos sus amigos en momentos de euforia. Recortes y tapas de sus libros se entremezclan a sus respuestas en esta suerte de piloto que fue pensado para televisión y, a pesar de corretearlo por los tres únicos canales de aquella época, nunca se estrenó. Solamente lo pasaron una vez, el 22 de julio de 1990, día de la muerte del escritor, por Canal 7, en un programa de Carlos Morelli.

Cine mudo argentino. Stieg Larsson

Los muchachos de antes no usaban sonido

A comienzos del siglo XX, hubo en la Argentina una extraordinaria y extravagante industria de cine mudo que igualaba e incluso superaba en vanguardismo, experimentación e intrepidez al que se hacía por entonces en otras partes del mundo. Sin embargo, perdida gran parte del material, la historia prácticamente no registra aquellos cientos de películas. Ahora, un trabajo notable de recuperación, una caja de dvd y un ciclo permiten acercarse nuevamente a esas escenas de alto voltaje erótico, sátiras políticas, melodramas incorrectos, tragedias de arrabal, historias de malones vistas desde el punto del vista del indio, animaciones, noticieros y hasta documentales de guerra.

Por Mariano Kairuz
http://www.pagina12.com.ar/fotos/radar/20090809/notas_r/var.jpg
Variedades sonoras

ARIEL nº 1 (Mosaico Criollo)
y Nro 2. (1929/30)


Productos de una etapa de transición del mudo al sonoro, estas “revistas musicales filmadas”, producidas para ser exhibidas en los cines como complemento, alternaban números populares (interpretación folklórica, malambo, piano, canción tanguera) registradas con cámara fija. La música estaba grabada con un sistema de discos sincronizados desarrollado por Alfredo Murúa, fundador de la Sociedad Impresora de Discos Electrofónicos (SIDE), asociada en cine con la productora Ariel.

El primer robo al tren y los tortazos en la cara fueron patrimonio del cine mudo norteamericano. El viaje a la Luna y el ilusionismo, del francés. La primera femme fatale robótica de la explotación capitalista y la prefiguración del Mal, estuvo en manos del alemán. Pero el cine mudo argentino también tuvo sus hitos, algunos de ellos únicos en la historia: tuvimos al primer presidente convertido en dibujo animado, vimos pasar un conjunto impar de pobladores originarios despojados de su tierra, oligarcas inescrupulosos, policías mano dura, atorrantes porteños, y nos tomamos cada tanto un respiro al ritmo frenético de un malambo. Lo que no es poco: en su diversidad, las películas argentinas del período mudo –que fueron muchas pero de las que quedan pocas– ofrecen un reflejo fragmentario pero único de aquella sociedad local. Son films que devuelven la imagen de un momento de modernización, de expectativas de democratización y expansión económica que no sólo no tenía precedentes sino que no se repetiría a lo largo del siglo destartalado en su sucesión de dictaduras militares.

Con el prometedor título Colección Mosaico Criollo: primera antología de cine mudo argentino acaba de editarse una caja con tres dvd que contienen films nacionales de ese período recuperados y reconstruidos, hasta ahora en su mayoría casi imposibles de ver. Con más de diez títulos rescatados entre largometrajes, medios y cortos, un total de ocho horas de material, esta edición producida en colaboración por el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales y el Museo del Cine Pablo Ducrós Hicken es una iniciativa inédita, y el destino final del largo trabajo que vienen realizando desde hace años dos de los mayores especialistas argentinos en preservación cinematográfica: Paula Félix-Didier (actual directora del Museo del Cine) y Fernando Martín Peña (programador del cine del Malba y cofundador de la Filmoteca Buenos Aires). A la gestión de ambos se sumaron la participación activa de la Asociación de Apoyo al Patrimonio Audiovisual (Aprocinain), consagrada a esta tarea de rescate desde hace una década, y un equipo de producción armado para este trabajo desde el Museo, encabezado por Evangelina Loguercio y Graciela Mazza.

Mosaico Criollo toma su título de una de las “revistas musicales filmadas” producidas a fines de los ‘20 por el pionero Federico Valle, y por las que desfilan figuras del canto y el baile. Los dvd vienen acompañados de un libro que incluye un artículo destinado a contextualizar la aparición de cada una de las películas, y a facilitar su comprensión al espectador que las enfrenta por primera vez. No debería hacer falta insistir demasiado en la importancia de este rescate cultural: basta echarles un vistazo a los noticieros de actualidades de los pioneros de la Casa Lepage, o a las Actualidades Valle. En los primeros pueden verse actos institucionales de 1913 –inauguraciones de estaciones ferroviarias, de hogares para ancianos, servicios fúnebres– que sirven como registro histórico y social: allí se ven los sombreros, las boinas y los bombines de las gentes de alcurnia, los vestidos y los plumones de las señoronas. En suma, retratos sociales visuales de la Argentina, que no podrían ser suplidos con la misma eficacia e inmediatez por otro medio. Es el cine como registro de la historia y de imaginarios de otras épocas.

LA REPUBLICA PERDIDA

Y aunque a pocos historiadores parece haberles importado, el cine argentino es casi tan antiguo como lo es el cine en el mundo. De ese espíritu pionero habrían resultado más de 200 largos argumentales (además de innumerables documentales y noticieros y ficciones de distintas duraciones) a lo largo de tres décadas, de los cuales se conservan muy pocos. En la presentación del ciclo del Malba que dará a conocer al público los dvd durante las próximas semanas, Peña señala el papel jugado en la pérdida por “el desinterés manifiesto de críticos y especialistas. El especialista Domingo Di Núbila, cuya Historia del cine argentino data de 1959, otorgó al período mudo el carácter de “prehistoria” y lo liquidó en poco más de veinte páginas. Esa actitud tuvo varios continuadores y la solitaria excepción de Couselo. Jorge Miguel Couselo es autor del capítulo del cine mudo en el libro Historia del cine argentino, además de un par de tomos sobre Leopoldo Torres Ríos y José Agustín Ferreyra. Existe también un libro editado por la Cinemateca Argentina, titulado Historia de los primeros años de cine en Argentina, más algunos artículos dispersos en revistas, alguna producción académica, y muy poco más. El interesado en estudiar este período del cine nacional se encontrará entonces con un gran vacío.

“Una razón por la que nunca se difundió siquiera la noción de que existe un cine argentino mudo”, explica Peña en conversación con Radar, “es en parte que durante muchos años hubo una especie de complejo de inferioridad con nuestro cine. No lo digo desde un punto de vista pseudonacionalista, sino porque he comprobado que cuando uno empieza a ver las obras con desprejuicio, se encuentra con materiales muy singulares. Es el caso de El último malón, de Alcides Greca, que se anticipa en cuatro años a Robert Flaherty en términos de cine documental, entre muchas otras cosas: en los últimos diez años hubo una tendencia a borrar los límites entre ficción y documental, y esto lo hizo en 1918 Alcides Greca, un hombre que no volvió a filmar nunca nada en su vida ni había filmado nunca antes. Es raro: hay pioneros que desarrollaron filmografías con alguna continuidad y también hay gente que filmó muy poquito, pero eso lo que filmó merecería haberse conservado porque tiene rasgos absolutamente originales. Que uno no encuentra en ninguna otra película de esa época de ningún otro país”.

El caso testigo de este conjunto de pérdidas irreparables es El Apóstol, el primer largo de animación de la historia, que se produjo en Argentina en 1917. Testigo ausente: no queda ni un fotograma. Realizado por Quirino Cristiani cuando Yrigoyen recién asumía la presidencia, se sabe que lo tenía al radical de protagonista, que viajaba al cielo y le decía a Dios lo mismo que había dicho en su discurso de asunción: “He recibido una pesada herencia”, en relación al estado en que le habían dejado el país los conservadores. Entonces Dios le proveía el fuego divino para que destruyera todo y empezara de cero. “Tiene de interesante el hecho de que no estaba destinado a un público infantil –dice Peña–, sino que tomó la tradición de la caricatura política gráfica, que acá es muy antigua, y la transformó en un largo de animación. Tenía el plus de ser algo que sólo puede haber surgido de nuestra cultura. Al no haberse conservado, el que quedó como primer largo es Las aventuras del príncipe Achmed, que es una fantasía genial, pero no es una caricatura política. Sería fantástico tener El Apóstol: no sólo porque es la primera, sino porque su contenido no se parece a ninguna otra película de animación hecha en ningún otro lado.”

Otra película pionerísima y que a diferencia de El Apóstol sí podrá verse es Afrodita, de Luis Moglia Barth, primer avatar de un erotismo softcore bastante improbable en su época. Una película que “sobrevivió de casualidad, incompleta”, dice Peña. “No existe nada parecido en 1918: una película de argumento cuyo tema principal es el sexo. Había hardcore, pero clandestino, para ver en privado y como actividad ilegal. Pero Afrodita estaba hecha para verse en salas, adaptada de una obra literaria muy influyente y difundida en ese momento de Pierre Louÿs, el autor de La mujer y el pelele, y con lo que sus autores llamaban ‘desnudos artísticos’. Y estaba filmada de una manera desprejuiciada, como lo era la novela, a la que es absolutamente fiel. Eso es algo que se podía hacer acá porque no hubo ningún tipo de censura hasta 1930. Lo que queda claro es que cada vez que uno se sumerge en el tema del cine mudo se encuentra con ejemplos de estos. Lo que existe, por lo tanto, despierta la intriga sobre lo que no existe. Supongo que una razón por la que los historiadores no le han dado mucha importancia es que les cuesta mucho interesarse en algo que no pueden ver, evaluar los valores artísticos de algo que no existe más.”

LOS COLORES ENCONTRADOS

Como viene haciéndose desde hace unos años en el Malba con los rescates mudos, la experiencia se recrea completa, con la precisión de antropólogos del cine que caracteriza a sus responsables. Con el objetivo de reproducir la manera en que se concebía en su época la exhibición de estas películas, y debido a que las copias tienen procedencias diversas y no siempre se encontraron en estado óptimo, en muchos casos debieron corregirse o restituirse intertítulos dañados o ausentes. También se colorearon algunas imágenes, recomponiendo el virado monocromático que era uno de los recursos expresivos característicos de aquel cine: un azul para una escena nocturna, o el sepiado general, o el rojo para intensificar alguna escena particularmente dramática, como el incendio que se ve en el final de En el infierno del Chaco. Se ajustaron velocidades de proyección. Y cuando faltó alguna escena entera, se intentó suplirla con textos y fotos, en un intento por completar el sentido de los fragmentos irrecuperables. Y, por supuesto, se las musicalizó, ya que el cine mudo era una experiencia colectiva nada silente. La tarea estuvo a cargo de Fernando Kabusacki y Matías Mango, que asumieron un desafío demencial: para La quena de la muerte, por ejemplo, consiguieron la participación de músicos especializados en el yaraví, género que interpreta la quena del título. Las imágenes de aviones y batallas de En el infierno del Chaco les sugirieron una banda de efectos sonoros y ruidos ambientales. En el libro, Kabusacki describe la experiencia: “Tratamos cada película como si fuera una partitura”.

Rescate, entonces. Reconstrucción. Divulgación. “En lo que insistimos es en no usar la palabra restauración”, dice Peña. “Hay reconstrucción digital en algunos casos, pero es imposible restaurar porque se han perdido los originales. Muchas veces se hicieron reducciones a 16mm. y se tiraron los originales en 35mm. Se puede restaurar un original pero no la copia de un original: no hay tecnología posible que te permita sacarle las rayas a una película cuando esas rayas están fotografiadas. Paula tiene una analogía que funciona bien: Podés limpiar un vidrio sucio, no la fotografía de un vidrio sucio. Pero no podemos dejar que ésa sea una excusa para no ocuparnos del cine argentino que se conserva. Lo que hacemos es sólo detener el deterioro, pero es esto o se pierde todo”.

Un dato más nada menor: la caja Mosaico Criollo no está a la venta, sino que se trata de una edición limitada que se reparte de manera gratuita entre diversas instituciones, escuelas de cine, estudiosos del tema. La idea es que, como su objetivo a largo plazo, ya cumplido, es garantizar la preservación de las películas que contiene, éstas estarán disponibles en estas instituciones para copiarlas, y también en Internet para su descarga online gratuita. De manera tal que aquel primer cine, acusado tan a la ligera de “mudo”, puede desplegarse y hablarnos con toda su elocuencia del país que hubo una vez, un siglo atrás.

La presentación de la colección Mosaico criollo será el viernes 21 de agosto a las 21, en el Malba, Av. Figueroa Alcorta 3415. Entrada libre y gratuita.

Varias de las películas que integran el ciclo y la caja podrán verse en el programa Filmoteca —conducido por Peña y Fabio Manes— durante esta semana. Se darán: el lunes El último malón; el martes La mosca y sus peligros y Nobleza gaucha, el miércoles La vuelta al bulín, Mosaico criollo, El adiós del unitario, y Mi alazán tostao; el jueves La quena de la muerte; y el viernes: Hasta después de muerta. De lunes a jueves a la 1 y viernes a las 2.30, por canal 7.



El hombre que amaba a las mujeres

Con La reina en el palacio de las corrientes de aire, que acaba de salir, cierra la trilogía "Millennium" que convirtió a su autor, el sueco Stieg Larsson, en un best-séller mundial. Aquí, un análisis de la obra.

Por: Marcelo Figueras

MR. EXITO. Más de 10 millones de ejemplares vendidos en todo el mundo, con la trilogía Stieg Larsson se convirtió en best-seller luego de morir.

Para qué sirven los personajes? Más allá de acosar a Pirandello y de prestar cuerpos y voces a las historias que consumimos, ¿por qué concedemos a estas entelequias, a estas criaturas inexistentes –en esta convención acordamos todos: los personajes no son personas... o no deberían serlo– el poder de entrar en nuestras vidas moldeándolas para siempre, o lo que es igual: el poder de ser más reales que lo real?

Se han empleado ríos de tinta para explicar qué función cumplen las historias en la cultura humana; además de esas razones, para muchos de nosotros son una forma excelsa del conocimiento. ¿Pero qué ocurre cuando los personajes trascienden las historias que los enmarcan? ¿Por qué hay tantos que conocen al Quijote, pero no al Quijote, o podrían explicar quién es Sherlock Holmes –o su heredero, el doctor Gregory House de la serie– aun cuando no podrían repetir uno solo de los argumentos que protagonizaron?

La trilogía "Millennium" de Stieg Larsson es un ejemplo de esta anomalía. Las novelas comparten género (el policial, o si se prefiere el thriller) y escenario: el presente, en Suecia conducida por una monarquía parlamentaria. También responden a ciertas preocupaciones: los abusos de poder, perpetrados tanto por las instituciones como por los ricos (que se convierten en dueños de las instituciones) y sus empleados; y la indefensión de los ciudadanos ante esta pinza inescapable, vulnerabilidad que crece si la víctima pertenece a una minoría.

Pero ante todo, Los hombres que no amaban a las mujeres, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina y la flamante La reina en el palacio de las corrientes de aire comparten una serie de personajes, dos de los cuales brillan con luz propia.

El primero es el periodista Mikael Blomkvist, pluma estelar de la revista Millennium. La primera vez que lo encontramos, al principio de Los hombres..., Blomkvist está a punto de ir a prisión. ¿La causa? Un juicio que le entabló un empresario a quien tildó de corrupto. Las pruebas con que creyó contar a la hora de ir a la prensa se revelaron inconsistentes, y ahora Blomkvist tiene dos opciones: desdecirse o ir preso.

El también periodista metido a escritor Stieg Larsson triunfa a la hora de crear este colega incorruptible (en un mundo que descree, por razones tan tristes como incuestionables, de la existencia de periodistas impolutos), porque toma un recaudo que habla de su sagacidad: lo hace ligeramente aburrido. Blomkvist es bastante atractivo y tiene suerte con las mujeres, pero por lo demás está en las antípodas del héroe romántico. Con el correr de las páginas, las ironías que los personajes disparan a ese anacronismo que es Blomkvist –las personas honestas, parece sugerir Larsson, son las minorías más vulnerables– van in crescendo al tiempo que afinan la puntería.

Y encima el hombre tiene que aceptar las burlas: le dicen 'Kalle Blomkvist', como el niño detective que protagonizó tres populares novelas de Astrid Lindgren a mediados del siglo XX. El apelativo duele porque subraya su ánimo de boy scout y su condición de detective aficionado. ¿Pero qué hace Blomkvist frente a la adversidad? Lo que mejor le sale: perseverar. Lo suyo es la persistencia del perro de presa, una característica poco espectacular pero que contrasta con el otro personaje, la mujer que nos roba el aliento cada vez que irrumpe en escena: la feroz, impredecible y deslumbrante Lisbeth Salander.

"Ella es muy poco convencional, segura de sí misma y extraordinariamente fuerte... Con frecuencia se burla y pone en ridículo a los adultos con los que se cruza... De todos modos, reserva su peor comportamiento para aquellos que son pomposos y condescendientes". Que esta definición de Pippi Calzas Largas –otra creación de Astrid Lindgren– se aplique tan bien a la joven Salander tiene explicación: así como Mikael funciona como proyección adulta de Kalle, Larsson concibió a Lisbeth como una extrapolación de Pippi al mundo de hoy.

Pero aunque compartan la esencia indómita, las diferencias entre Pippi y Salander son tantas como las que existen entre el universo de las ficciones de Lindgren y nuestro presente. Aquella Suecia pre-Bergman (la última novela de Kalle Blomkvist apareció en 1953, año del estreno de Un verano con Mónica) suena hoy a Arcadia. En cambio en la Suecia de estos días –Larsson va dejando caer estos datos como piedras basales de su novela inicial–, casi el cincuenta por ciento de las mujeres sufrió violencia por parte de algún hombre.

Que el apellido Salander evoque con su música a unos animales célebres tiene sentido, en tanto Lisbeth, al igual que las salamandras, no sólo es anfibia (se mueve en nuestro mundo sin pertenecer del todo a él), sino que además exhibe una envidiable capacidad de regenerarse después de las peores mutilaciones.

Aun cuando es diminuta y delgada hasta la androginia, dueña de un pasado trágico que la saga irá develando y un presente en equilibrio precario (su historial de violencias e inadaptaciones la puso bajo tutela del Estado), Salander es lo contrario de una víctima. Los tatuajes y el look gótico constituyen una expresión socialmente tolerable de su agresividad; pero llegado el caso, ya sea con un aparato que dispensa shocks eléctricos o con sus manos y dientes, ella no dudará en pulverizar adversarios y convenciones con el mismo golpe.

Lo más temible, en cualquier caso, es su inteligencia.

Parte de esas luces le ha llovido del cielo. Por allí se menciona la posibilidad de que Salander padezca el llamado 'síndrome de Asperger', lo cual explicaría de un plumazo tanto su ceguera emocional –la aparente imposibilidad de sentir empatía con otros seres– como su deslumbrante capacidad intelectual, que operaría como sobrecompensación por la carencia antes citada. (Se dice que tanto Newton como Einstein y Bill Gates serían poster boys del Asperger; en el mundo literario se identifica del mismo modo al protagonista de El curioso incidente del perro a medianoche, de Mark Haddon.) Blomkvist se asombra al descubrir que Salander posee una memoria fotográfica perfecta: le constan las ventajas de poseer semejante don a la hora de investigar.

Pero Salander tiene otras capacidades, que desarrolló a pesar de verse sometida a las peores condiciones. (Resulta tentador interpretar su existencia como un libelo contra las instituciones, porque todas se han conjurado en su contra: la familia, el Poder Judicial, la policía, los medios, la práctica psiquiátrica.) Su consagración como uno de los hackers más habilidosos del mundo es mérito propio, y no de condición neurológica alguna.

Del mismo modo, Salander hace un uso práctico de su inteligencia que va a contrapelo de los modos del mundo. En una sociedad que infla egos para suplir carencia de personalidad, Lisbeth no tiene problema en ser tomada por idiota, loca o border. Y aun cuando por experiencia y determinación se convirtió en feminista de lo que podría llamarse línea dura, no tiene prurito en agrandarse los pechos para sentirse más atractiva.

La vida le ha enseñado a cultivar una saludable desconfianza respecto de toda normativa, empezando por aquellas dictadas por la corrección política. Al mejor estilo de los forajidos de las leyendas (siempre masculinos: Robin Hood, Jesse James, Dillinger), Salander es de los personajes que sólo se atiene a su propia ley.

El personaje se agiganta con cada novela dado que el arco que le diseñó Larsson es efectivo. En Los hombres que no amaban a las mujeres, Salander arranca como ladero del paladín Blomkvist; un sidekick especial, cuyo colorido y exuberancia amenazan robarse las cámaras, pero de todos modos se trata de un papel secundario.

En La chica que soñaba..., la cadena de injusticias que hizo de ella quien es pasa al centro de la escena –y Salander, en su intento de saldar cuentas con el pasado, se consagra como protagonista.

En La reina en el palacio de las corrientes de aire, Salander deja de ser un secreto compartido por pocos para convertirse –a su pesar– en una cause célèbre. No resulta fortuito que la hermana de Blomkvist, la abogada Annika Giannini, se vuelva un personaje clave de este tercer movimiento que se cierra, tal como se inició, con un juicio. Salander es acusada de crímenes que no cometió, al tiempo que se la crucifica públicamente como personificación de rasgos que ponen nerviosa a la gente: su bisexualidad, su dudosa salud mental, su presunto 'satanismo'. Cuando estos cargos se revelan insustanciales, el juego se revierte y la que termina siendo objeto de un j'accuse es la sociedad que demonizó, a base de prejuicios, a uno de sus miembros más desvalidos.

Esta es una de las explicaciones posibles al éxito de la trilogía. Más allá del exotismo y del encanto perenne de la nieve (que tan bien funcionó en otro nórdico, el danés Peter Hoeg y su Smilla's Sense of Snow), la pintura de la sociedad sueca que hace Larsson cala hondo porque se parece mucho a la de cualquier gran ciudad de hoy: en su racismo apenas soterrado, en su violencia, en la gozosa sumisión de las clases medias a las ricas, en el maltrato que siguen recibiendo las mujeres, en los pantanos de su Estado y de su Poder Judicial, en la adopción de eslóganes para disimular la ausencia de juicios fundados, en la frivolidad criminal de los medios.

Larsson es un hábil constructor de tramas y dosificador del suspenso. Aun cuando el relato se ramifica en tantas líneas como personajes, la tensión nunca decae. Y esto es algo que no puede haber aprendido en las redacciones donde trabajó: es, más bien, una de las marcas del narrador puro.

Por lo demás no puede decirse mucho de su lenguaje, más allá de que está concebido para ser funcional a la trama. Este vasallaje de las palabras a la historia es, sí, una de las características del best-séller concebido como género. Pero lo que los best-séllers no suelen lograr, y a fuer de ser sinceros tampoco la literatura 'seria' de los últimos años (empezando por la local), es la creación de personajes inolvidables, de esos que siguen viviendo mucho después de que el libro comenzó a acumular polvo en su estante.

Si conservásemos la esencia de la novela y quitásemos a Salander, poniendo en su lugar otro personaje –uno menos inquietante, menos ambiguo–, la trilogía no produciría el mismo impacto.

Habrá quien diga que Salander es una más en la lista de personajes tan inteligentes como idiosincráticos que están de moda: empezando por Dr. House o el Patrick Jane de The Mentalist. Brillantes e insoportables a la vez, todos ellos son más interesantes que los relatos que los contienen.

Lo que diferencia a Salander de este grupo resulta evidente: es mujer. Que además sea la única a la que se le hace sentir que es paria, y en consecuencia se la sospeche y persiga, no es una cuestión independiente de su género. Alguien como House puede darse el lujo de ser problemático. En cambio Salander, que reclama el derecho a vivir como quiere sin ser molestada (a diferencia de sus colegas masculinos, ella no hace alarde de su inteligencia), es vista de inmediato como loca y peligrosa.

El éxito de Dr. House seguramente se vincula a nuestra necesidad de ver gente inteligentísima en acción. En el contexto general (lo que va de nuestros dirigentes a las personas ¿reales? que pululan por televisión), alguien culto y articulado representa un cambio bienvenido. Pero el fenómeno Salander va más allá de esta demanda.

La trilogía "Millennium" vendió millones de ejemplares porque es entretenida y toca temas sensibles (otro de los méritos de Larsson: la forma en que enhebra conciencia y placer, arrebatándole el copyright de la diversión al espectro político conservador), pero ante todo porque puso en su centro a un personaje fascinante, en cuya compañía uno querría permanecer más allá del fin de sus novelas.

Los personajes que se nos meten debajo de la piel son una proyección perfecta de nuestros deseos. Lo es el Quijote del anhelo heroico que querríamos poseer, lo es el Holmes de la inteligencia desaforada que querríamos haber desarrollado. Su resonancia la obtienen de los rasgos que equilibran su desmesura, humanizándolos: su desconexión del mundo real, la melancolía y la adicción a la solución de cocaína al 7%.

Además de deseos, los personajes que más nos conmueven proyectan nuestros miedos. (A la locura en el Quijote, a la soledad en Holmes.) Salander cala hondo porque encarna nuestro sentido de inadecuación en esta sociedad: al igual que el grueso de nosotros –que padecimos en menor medida, claro– ha sido prejuzgada, incomprendida, segregada, abusada. Y en lugar de victimizarse, que es la actitud que la televisión aconseja en estos casos, se ha puesto de pie y devuelto golpe por golpe.

En este sentido Salander es una fantasía de poder. Ella hace lo que todos soñaríamos hacer, pero a diferencia de los vengadores habituales del cine y la TV, no pierde la humanidad en el proceso. Tanto es así que, sobre el final de La reina..., hasta se atreve a intentar aquello que la mayoría de nosotros encuentra tan difícil, aun cuando no hayamos sufrido ni la mitad: abrir verdaderamente el corazón.

"Toca este libro y tocarás a un hombre", escribió alguna vez Walt Whitman. En el caso de "Millennium", los libros son tres y lo que uno roza al tocarlos es, más bien, una mujer de verdad.

El destino es ciego: hace daño sin mirar a quien, y en el caso de Larsson ha sido particularmente cruel. Uno desearía que Herman Melville, y por qué no Van Gogh, hubiesen recibido en vida el reconocimiento que merecían y al que además aspiraban. Larsson murió antes de poder apreciar lo que Salander y Blomkvist producían en su público. Pero la vida que huyó de su cuerpo se quedó prendida, de algún modo, de su personaje mejor. No hay muchas personas que puedan mencionar quiénes son los creadores de Snoopy, el Corto Maltés, Rocambole y el Fantasma de la Opera, pero a cambio de ese anonimato sus autores han obtenido una extraña, y ante todo prolongada, sobrevida.

Larsson se ha eclipsado. Pero Lisbeth Salander goza de buena salud.


Larsson Básico

Suecia, 1954-2004. Periodista y Escritor.

Periodista y reportero de guerra reconocido como experto en los grupos de la extrema derecha antidemocrática, falleció inesperadamente de un ataque al corazón, días después de entregar a su editor el tercer volumen de la trilogía "Millennium" y poco antes de ver publicado el primero. Participó del proyecto "Stop the racism" y escribió varios libros de investigación periodística acerca de los grupos nazis de su país.